Cannabis, marcas y moralidad en Colombia: limitaciones registrales y el debate sobre la legalización recreativa
- Annabelle Angarita M
- 25 nov 2025
- 4 Min. de lectura

Introducción
El cannabis se ha convertido en uno de los temas más complejos del derecho contemporáneo. En Colombia, además de las discusiones regulatorias sobre su uso, existe un aspecto menos visible pero estratégicamente importante: la protección de marcas asociadas a esta planta. Aunque cada vez es más común la presencia de empresas relacionadas con el cannabis medicinal e industrial, el marco jurídico colombiano continúa imponiendo límites estrictos que condicionan la manera en que estos signos distintivos pueden registrarse y usarse en el mercado.
La tensión entre moralidad y libre competencia
En el debate marcario colombiano se mantiene un punto de fricción: ¿es posible registrar una marca relacionada con cannabis cuando su uso recreativo aún no está legalizado en el país? La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) ha sostenido que los signos que hagan referencia explícita al cannabis recreativo pueden afectar el orden público y la moral social, constituyendo causales de irregistrabilidad. Esto se fundamenta en que el derecho de marcas no solo protege intereses privados, sino que también cumple una función social al evitar la promoción de actividades prohibidas o no reguladas.
Sin embargo, esta visión ha sido criticada por limitar la libertad de empresa en un sector que, aun con restricciones, es legal en contextos medicinales e industriales. Las compañías argumentan que la SIC tiende a generalizar el significado del cannabis, sin distinguir entre usos legales e ilegales, lo que dificulta el desarrollo de una industria emergente con alto potencial económico.
El avance regulatorio y las oportunidades del sector medicinal e industrial
A pesar de las limitaciones, Colombia cuenta con uno de los marcos más avanzados de Latinoamérica en materia de cannabis medicinal e industrial. La regulación permite el cultivo, la transformación y la comercialización de productos derivados, lo que ha impulsado la llegada de inversionistas, el surgimiento de startups y la creación de cadenas productivas rurales en varias regiones del país.
Este avance ha generado una demanda creciente por signos distintivos que representen productos, servicios, laboratorios, empresas agrícolas, tiendas especializadas y soluciones tecnológicas vinculadas al sector. No obstante, la protección marcaria sigue siendo un terreno que requiere interpretación caso por caso, especialmente cuando las marcas evocan el cannabis en general y no exclusivamente sus usos legales.
Criterios marcarios aplicados por la SIC
La autoridad marcaria ha tenido que desarrollar criterios propios para diferenciar entre marcas que son admisibles y marcas que evocan actividades no permitidas. La aproximación suele enfocarse en tres elementos esenciales: la percepción del consumidor, el contexto normativo vigente y la naturaleza de los productos o servicios.
Cuando el signo sugiere uso recreativo o consumo no permitido, suele ser rechazado.
Cuando el signo se relaciona claramente con actividades legales —como investigación, cultivo, extracción, productos de cáñamo industrial o servicios farmacéuticos—, la SIC ha mostrado una apertura progresiva.
Impacto del debate sobre la legalización recreativa
El panorama podría cambiar si Colombia avanza hacia una legalización regulada del cannabis recreativo. Esta posibilidad ha sido discutida en el Congreso en los últimos años, y aunque las iniciativas no han prosperado, el debate ha puesto sobre la mesa la necesidad de actualizar el enfoque marcario. Una eventual legalización obligaría a replantear los criterios de moralidad y orden público que hoy sustentan muchas de las negaciones.
Además, permitiría a las empresas competir en condiciones más claras y previsibles, tal como ocurre en jurisdicciones donde el cannabis recreativo se encuentra regulado, como Canadá, ciertos estados de Estados Unidos o Uruguay.
El rol de la propiedad intelectual en la economía del cannabis
Más allá del registro de marcas, la propiedad intelectual tiene el potencial de convertirse en un impulsor clave del crecimiento del sector. Patentes, secretos empresariales, diseños industriales y denominaciones de origen pueden fortalecer la competitividad de las empresas colombianas, especialmente en áreas como biotecnología, farmacéutica, cosmética e innovación agrícola. En este contexto, las marcas cumplen la función esencial de generar confianza, diferenciar productos y consolidar reputación, lo que resulta indispensable en un sector altamente regulado y sensible desde el punto de vista social.
Aclaración necesaria sobre el registro marcario en Colombia
Es importante señalar que, conforme a la normativa colombiana, las marcas que distingan productos o servicios pueden registrarse siempre que identifiquen actividades, bienes o servicios vinculados al cannabis medicinal o industrial, que son los usos actualmente permitidos en el país. El sistema marcario colombiano sí admite el registro de signos relacionados con el cannabis, siempre que su representación y cobertura estén alineadas con estos fines legales y no sugieran, directa o indirectamente, usos recreativos o actividades no autorizadas por la ley.
Conclusión
El desarrollo del mercado del cannabis en Colombia continúa avanzando, aun en medio de tensiones normativas y conceptuales. El régimen marcario juega un papel determinante en esta transición, pues define las posibilidades comerciales de las empresas que buscan posicionarse en un sector que combina innovación, regulación estricta y debate social. Mientras el país define si dará o no el paso hacia la legalización recreativa, el reto consiste en asegurar un equilibrio entre la protección de la moralidad pública y el fomento de una industria legal, creciente y con alto potencial económico. La clave, en todo caso, será la claridad interpretativa y la coherencia regulatoria para permitir que el derecho de marcas acompañe, y no obstaculice, el desarrollo responsable del cannabis en Colombia.


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